Escena repetida año tras año, que sea por mucho tiempo.
El sol no quiso perderse el evento.
No daba en los cables es la perspectiva que engaña.
Bartolo siempre estaba cerca del trono, muchos echamos de menos a otro Garrido que siempre acompañaba al Cristo, desde donde esté seguro que no nos perdio de vista.
Hermosa costumbre la de arrojar pétalos de rosa al trono.