Con esta foto terminó mi reportaje. El talgo ya me esperaba en la estación de Jódar-Úbeda.
Los cogí en plena faena de arreglos caseros.
Esa mañana festiva estaba silenciosa sin el alboroto de los pequeños escolares.
El trazado de la carretera respetó este refugio que tantos hemos utilizado.
Una muestra del resultado de las lluvias primaverales: ¡Como agua de mayo!, dice el refranero.
De vez en cuando no viene mal doblar la cerviz. Aunque seas el encargado.
Eso esta bien, ya tenemos una edad y de vez en cuando tenemos que ponernos de pie. Estaba muy baja.
Dolores
Con unos buenos prismáticos se puede pasar un rato descubriendo objetivos en la lejanía.
Una pena no poder refrescarse en este viejo Pilar ahora sin agua que mane de su caño.
Aunque despiste un poco esto es la Cascada.
Una excursión hasta este barranco era inevitable para los niños de muchas generaciones.
La vista agradecía el cromatismo de este rincón.
La casita de la canción era de papel, esta no, esta es de madera auténtica.
No se está muy mal sentado en alguno de estos bancos.
Buena terapia para curar la resaca.
Un lugar apropiado para pensar un rato.