Pero es que, salvo raras excepciones, ¿alguno de los niños de aquella época eran conscientes de los que podría significar a lo que les obligaban hacer los maestros?. Les/nos ponían el uniforme que les daba la gana, la banderita en la mano, una bolsita con un bollito de
pan, una onza de chocolate y, a lo mejor una naranja, y nos daban una consigna: Cuando veais un
coche negro, grande, con dos motoristas delante, gritais FRANCO, FRANCO y moveis la banderita. A nosotros todos los
coches nos parecían
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