MARíA, me alegro que pasara el susto. El señor te explicaba bien, mi padre, no digo el mejor por no menospresciar a sus compañeros de entonces, sí era un buen tornero, y mi oficio también fue tornero, como buen hijo, pero lo dejé, aunque mi padre y yo somos un poquillo manitas, no es por nada, no quiero supravalorarme, pero los muebles de mi
comedor, dormitorio, despacho de donde escribo ahora, son obra mía, así como el suelo de mi
casa, reparación calentador, lavadora, cerrajero a ratos, etc. O
... (ver texto completo)