Viva mi
pueblo. La sensatez se impone.
Estamos dispuestos a vivir nuestras
cruces con su alegría, con sus piques, como toda la vida, pero no a consentir que algunas personas se deslicen por el
camino del mal gusto. Esto habla muy bien de la salud mental de
villarrasa y de la armonía entre sus gentes que, por nada, estamos dispuestos a romper. Viva mi pueblo.