RAUL: Gracias, por la perte que me corresponde,
amigo.
No vienen mal esos versos teniendo en cuenta que Esapaña se quema por lo cuatros costados. Intencionados unos, accidentales otros, lo cierto es que cada
verano tenemos que lamentarlos.
Yo, que he visitado varias veces la provincia de
Soria, con sus enormes bosques de
pino, me pregunto: ¿Porqué -afortunadamente- no tenemos que lamentarlos allí?
La explicación que hallo, es que aquellos son
montes comunales. Creo que ocurre los mismo en
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