Me gustan las
calles grandes, anchas, esas por donde discurre, entre la luz y la
sombra, sin aprieto, el gran
teatro del mundo.
Me gustan esos lugares diáfanos, abiertos, llenos de sol en
verano, de aire limpio en el
invierno, que embriaga en la
primavera cuando despiertan los sueños. Me gusta, entre los naranjos, el blanco de nuestra
Ermita, mirando el azul del
cielo, con tres naves sobre ojivas;la
Santa Cruz en un pilar, testigo a traves de tiempo, pasado, presente y futuro, de una Hermandad en
... (ver texto completo)