Acababa la noche de golpear en la ventana.
Pronto el eco de unos pasos inundará la escalera
tras un perfume evanescente y caduco.
El abundante cabello gris parece oprimir, bajo el baño
de laca, gramos de una sensatez avergonzada.
El profesor de literatura se limita a seguir
el camino que le dibuja la luna
mientras agradece los besos del aire del Norte.
... (ver texto completo)
Pronto el eco de unos pasos inundará la escalera
tras un perfume evanescente y caduco.
El abundante cabello gris parece oprimir, bajo el baño
de laca, gramos de una sensatez avergonzada.
El profesor de literatura se limita a seguir
el camino que le dibuja la luna
mientras agradece los besos del aire del Norte.
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