Soy Carlos, el párroco. La
iglesia se cerró en marzo del año pasado debido al mal estado general que presentaba. De manera especial destacaba el estado de putrefacción de las vigas de madera de la
capilla del sagrario y de la capilla que da a la sacristía (de hecho una de las vigas llegó a caer). Igualmente, la iglesia se llovía por todos los lados, y la instalación eléctrica salió ardiendo icluso en el transcurso de ealguna misa. Por todo ello, y tras un estudio técnico de euna arquitecta y un aparejador,
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