Rotas palabras quiebran mi cordura,
Tenue e intensa la agonía de cada instante,
Ciegos y sordos mis primitivos sentidos,
Queriendo huir de tanta mentira y falsedad.
Recuerdos casi ahogados y pronto marchitos
De cada gesto, cada palabra, cada segundo...
Existencia ahora ciega de aquel ser querido,
Perdida y oculta tras el inminente correr del tiempo.
Cuatro velas, cuantro rostros,
Cuatro llamas titubeantes
Iluminan esta habitación
En su colapso de oscuridad.
Cuantro
senderos, cuatro
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