Bueno, ya está la Blanca Paloma en su
Altar, ya ha terminado todo, hasta el año que viene, ver la entrada de la Hermandad de
Huelva en la aldea por el
barrio de las gallinas, oir unas sevillanas por los mellizos, manguera o requiebros, o unas vivas que salen del corazón, se te ponen los pelos de punta y se te caen lágrimas como puño, ver esos peregrinos que no se conocen unos a otros de polvo que traen encima, si eso no es devoción, como dice la copla, venga Dios y lo vea.
Isabel, cuando vea a
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