Para qué necesito libros si ya tengo oro...?
En Bagdad, cuando la ciudad era el corazón del conocimiento, vivía un joven llamado Farid, hijo de un próspero mercader.
Tenía todo lo que muchos deseaban: riqueza, contactos, comodidad.
Pero despreciaba el estudio.
Mientras otros jóvenes acudían a la Casa de la Sabiduría a aprender matemáticas, filosofía y estrategia, él decía:
—“ ¿Para qué necesito libros si ya tengo oro?”
Los años pasaron. Su padre murió. Farid heredó el negocio.
Y comenzó a ... (ver texto completo)
En Bagdad, cuando la ciudad era el corazón del conocimiento, vivía un joven llamado Farid, hijo de un próspero mercader.
Tenía todo lo que muchos deseaban: riqueza, contactos, comodidad.
Pero despreciaba el estudio.
Mientras otros jóvenes acudían a la Casa de la Sabiduría a aprender matemáticas, filosofía y estrategia, él decía:
—“ ¿Para qué necesito libros si ya tengo oro?”
Los años pasaron. Su padre murió. Farid heredó el negocio.
Y comenzó a ... (ver texto completo)