Yo había oído en mi infancia un dicho muy acertado:
Ni carne de zorros,
Ni gente de Ventorros.
Esto se lo dedico al graciosillo que ha soltado el refrán anterior.
Ni carne de zorros,
Ni gente de Ventorros.
Esto se lo dedico al graciosillo que ha soltado el refrán anterior.