“Mirando hacia atrás solamente recordamos los períodos difíciles, nunca los tranquilos. Estos últimos son sueño. Los primeros son lucha y, por lo tanto, vida”. (Gurdjeff)
Y la vida es lucha, siempre lucha. A veces termina uno herido de esa lucha, y se para y descansa y se recompone..., pero la paz agota aún más, hiere aún más peligrosamente el alma, lo conforma, lo habitúa, lo hace débil y se resigna.
Es mejor morir en el campo de batalla que en la cama como un buen cristiano, que decía Don Quijote. Su cordura le llegó cuando la muerte, que es la tranquilidad final e infinita, el último y definitivo sueño. Mientras haya lucha, hay vida; mientras haya vida, ya saben, nunca faltará la esperanza.
Y todo esto, ¿por qué? Porque es inútil volver a plantear un análisis del pasado político de Zagra, porque las energías deben centrarse en encontrar oportunidades para un futuro que se presenta difícil.
Los candidatos que se barajan, de uno y otro partido, tienen todos deficiencias tan graves como insuperables. Se trata de buscar un candidato que represente a un pueblo, que sepa hablar y dirigirse, que sepa comportarse en un protocolo que se hace necesario dominar porque la política actual se basa más en crear alianzas y relaciones que en el simple ímpetu de la razón y, menos aún, de la fuerza.
Es necesario el resurgir de independientes o de extraterrestres o de alguien con la suficiente valentía que se eche a las espaldas esos prejuicios con los que fueron atacadas antiguas aspiraciones municipales, según nos dice Avinareta.
Hay una mujer a la que hay que animar a que tome las riendas. Hay otras personas a las que hay que animar a que sigan con sus seguros de vida y no se metan en zapatos que no están hechos para su medida. Hay que ser consecuente con las posibilidades. Y hay quien tiene que despedirse, y no porque lo hayan echado los mismos de su partido, como también nos dice Avinareta, sino porque ya ha cubierto su etapa y porque ahora debe dejar paso a una generación que debe asegurar su futuro.
En Zagra hay que rezar para que una mala gripe no se lleve por delante a la mitad de la población, o al menos que no se la lleve antes de las elecciones.
Animemos a la gente preparada, a la gente que pueda representarnos, a la gente que se tome en serio su papel de dirigente de un pueblo. No caigamos en la trampa de creer que cualquiera puede servir para ser alcalde. Hay que luchar para vivir. Y así nacerá la esperanza.
Un cordial saludo para todos
Kiko.
Y la vida es lucha, siempre lucha. A veces termina uno herido de esa lucha, y se para y descansa y se recompone..., pero la paz agota aún más, hiere aún más peligrosamente el alma, lo conforma, lo habitúa, lo hace débil y se resigna.
Es mejor morir en el campo de batalla que en la cama como un buen cristiano, que decía Don Quijote. Su cordura le llegó cuando la muerte, que es la tranquilidad final e infinita, el último y definitivo sueño. Mientras haya lucha, hay vida; mientras haya vida, ya saben, nunca faltará la esperanza.
Y todo esto, ¿por qué? Porque es inútil volver a plantear un análisis del pasado político de Zagra, porque las energías deben centrarse en encontrar oportunidades para un futuro que se presenta difícil.
Los candidatos que se barajan, de uno y otro partido, tienen todos deficiencias tan graves como insuperables. Se trata de buscar un candidato que represente a un pueblo, que sepa hablar y dirigirse, que sepa comportarse en un protocolo que se hace necesario dominar porque la política actual se basa más en crear alianzas y relaciones que en el simple ímpetu de la razón y, menos aún, de la fuerza.
Es necesario el resurgir de independientes o de extraterrestres o de alguien con la suficiente valentía que se eche a las espaldas esos prejuicios con los que fueron atacadas antiguas aspiraciones municipales, según nos dice Avinareta.
Hay una mujer a la que hay que animar a que tome las riendas. Hay otras personas a las que hay que animar a que sigan con sus seguros de vida y no se metan en zapatos que no están hechos para su medida. Hay que ser consecuente con las posibilidades. Y hay quien tiene que despedirse, y no porque lo hayan echado los mismos de su partido, como también nos dice Avinareta, sino porque ya ha cubierto su etapa y porque ahora debe dejar paso a una generación que debe asegurar su futuro.
En Zagra hay que rezar para que una mala gripe no se lleve por delante a la mitad de la población, o al menos que no se la lleve antes de las elecciones.
Animemos a la gente preparada, a la gente que pueda representarnos, a la gente que se tome en serio su papel de dirigente de un pueblo. No caigamos en la trampa de creer que cualquiera puede servir para ser alcalde. Hay que luchar para vivir. Y así nacerá la esperanza.
Un cordial saludo para todos
Kiko.