¡Por Júpiter que, me equivoqué! consideré diarrea intestinal, lo que resultó ser verborrea mental. Vigile vuestra merced, que parecerme a mí, que la causa, ha de ser la misma. Que lo por vos contraído es una aguda mieditis de dimensiones y efectos, cuyos remedio, o pócima, ahora aquí le indicaría, de no encontrarnos, vos y yo, en presencia de tan gentiles damas.......
decidme vos tal caballero, que allí os espero y dejad tranquilas a tan gentiles damas en su aposadero, y os escondais mas en sus faldas vil caballero, que la cagueta que os entro no tiene remedio ni perdon.