Un cubano, que fue en vida muy bueno, al morir, como era de
esperar, fue al
Cielo. Llevaba más de mil años disfrutando de la
eternidad cuando un buen día le dijo a Dios:
'Dios mío, quisiera que me permitieras conocer el Infierno por una
noche, para saber cómo es ese lugar'.
Dios, en su infinita bondad, le dijo: 'Si es tu voluntad, que así sea'
Nuestro buen hombre se fue esa noche al Infierno.
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