Para Ana Olmos con
amistad y afecto.
Ana; no dejes de marchar cuando hay
camino.
Ana; deja que tus pies abran el tuyo, ni te detengas cuando ha llegado la
noche.
Ana; Ilumina tu andar con la luz que hay en ti misma.
Ana; la oscuridad más terrible no es la que te rodea, sino la que paraliza tus sentimientos.
Ana; la luz más bella no es la que ilumina tu corazón desde fuera sino la que asoma en tus ojos desde adentro.
Ana; no exijas más luz que la necesaria para ver lo justo, ni precises
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