pero no teías los pies helados, y si los hubieras tenido, lo habría agradecido, ERA AGOSTOOOOOOOOO ¡
Jaaa, ja, ja
Mi marido (en la habitación de al lado)
daba manotazos en la cama y no me encontraba y de que nos oia de reir y hablar se quedaba más tranquilo... pobre, que paciencia!
Mi marido (en la habitación de al lado)
daba manotazos en la cama y no me encontraba y de que nos oia de reir y hablar se quedaba más tranquilo... pobre, que paciencia!