Los amantes de parajes vírgenes que recorren la geografía española practicando el denominado, y tan de moda en estos momentos, "turismo rural" encontrarán en este escondido pueblecito a 1800 m. De altura y en pleno corazón serrano encuadrado en el Parque Natural de Sierra Nevada un lugar idóneo para el descanso y el contacto directo con la naturaleza. Son muchas las opciones que ofrece, ya que además de lugar de descanso con incontables rutas de senderismo, su enclave es estratégico y se encuentra a caballo entre la montaña y la playa ya que a tan sólo una hora de camino se puede disfurtar de ésta.
Muy cerca del pueblo, a escasos 2 km., existe un camping para los defensores de las tiendas de campaña y camping-gas. Esto puede ser muy atractivo para quienes apuestan por este tipo de viajes.
Aunque Sierra Nevada posee su propio centro de Interpretación de la Naturaleza, creo que el pueblo de Picena sería un lugar óptimo para crear un centro de investigación de su entorno natural.
Hago un llamamiento a las autoridades responsables de esta zona para que apoyen los proyectos culturales y sociales en la misma ofreciendo alternativas laborales a los jóvenes que durante varios meses al año se ven obligados a abandonar el pueblo para encontrar trabajo en los invernaderos de Almería, y sobre todo contribuyan al mantenimiento de las tradiciones que, tanto en este lugar como en muchos otros de nuestra geografía, desgraciadamente se encuentran abocados a desaparecer. Yolanda García.
Muy cerca del pueblo, a escasos 2 km., existe un camping para los defensores de las tiendas de campaña y camping-gas. Esto puede ser muy atractivo para quienes apuestan por este tipo de viajes.
Aunque Sierra Nevada posee su propio centro de Interpretación de la Naturaleza, creo que el pueblo de Picena sería un lugar óptimo para crear un centro de investigación de su entorno natural.
Hago un llamamiento a las autoridades responsables de esta zona para que apoyen los proyectos culturales y sociales en la misma ofreciendo alternativas laborales a los jóvenes que durante varios meses al año se ven obligados a abandonar el pueblo para encontrar trabajo en los invernaderos de Almería, y sobre todo contribuyan al mantenimiento de las tradiciones que, tanto en este lugar como en muchos otros de nuestra geografía, desgraciadamente se encuentran abocados a desaparecer. Yolanda García.