PEDRO MARTINEZ: aqui va la otra poesia...

aqui va la otra poesia

LA ESPIGA DEL ALBA

En los años cuarenta al cincuenta y pico,
¡quién los quiere recordar!
las madres con sus hijos no muy grandes
tenian que ganarse el pan.

Cuando llegaba el verano,
trabajaban sin aliento
yendo a los campos a espigar
para ganarse el sustento.

Con el calor de la cama
se marchaban muy temprano
andaban mucho camino
para llegar a ese tajo.

Cuando llegaban al campo
tenian que acostarse un rato
esperar ver las espigas
para llenar pronto el saco

Tenian que darse gran prisa
porque ya el pastor venia
rompiendoles las talegas
y quitandoles las espigas

Casi de media mañana
se paraban a descansar
para reponer las fuerzas
y comer un poco de pan.

Un poco de pan llevaban,
para engañifa no habia,
si llevaban un arenque
para dos se lo partian.

Con la carga en las espaldas
regresaban a su hogar,
para machacar las espigas
y tenerlas que aventar.

El grano tan bien ganado
lo llevaban a la panaderia
y lo cambiaban por pan
para toda la familia.
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