El jardín que se quedó sin flores
Una niña pasaba todas las mañanas en frente de un jardín cuando iba a su escuela. Aquel jardín silvestre que se formaba al lado de un parque tenía flores muy hermosas y de todos los colores. La niña siempre quería tomar una de las flores y llevarla consigo a la escuela, así que cada vez que pasaba por ese lugar arrancaba una flor. Le ponía triste que la flor que tomaba todos los días moría marchita cuando pasaba poco tiempo, así que constantemente arrancaba una flor nueva. Al tiempo mientras caminaba al colegio se dio cuenta que el jardín ya no tenía flores, porque las había arrancado todas en poco tiempo. En ese momento la niña comprendió que si quería ver flores hermosas como aquellas todas las mañanas debía dejarlas vivir.
Una niña pasaba todas las mañanas en frente de un jardín cuando iba a su escuela. Aquel jardín silvestre que se formaba al lado de un parque tenía flores muy hermosas y de todos los colores. La niña siempre quería tomar una de las flores y llevarla consigo a la escuela, así que cada vez que pasaba por ese lugar arrancaba una flor. Le ponía triste que la flor que tomaba todos los días moría marchita cuando pasaba poco tiempo, así que constantemente arrancaba una flor nueva. Al tiempo mientras caminaba al colegio se dio cuenta que el jardín ya no tenía flores, porque las había arrancado todas en poco tiempo. En ese momento la niña comprendió que si quería ver flores hermosas como aquellas todas las mañanas debía dejarlas vivir.