Analía Tubari y Samba Gana (leyenda africana)
Analia Tubarí era la hija del poderoso príncipe de Wagana, del cual heredó sus posesiones, menos una aldea que fue perdida en una guerra. De gran belleza, muchos guerreros acudían a ella para pedirle matrimonio. Sin embargo, ella les ponía dos condiciones: recuperar la aldea y otras cien.
Ningún guerrero se atrevía a tanto hasta que apareció Samba Gana. Había ganado numerosas guerras, pero siempre se había negado a aceptar las ciudades. Pero cuando vio a Analia, se enamoró de ella y le prometió la conquista de las cien aldeas.
Ganó a cien príncipes, a los que ordenaba presentarse a Analia y ofrecerles sus aldeas. Pero la princesa seguía triste. Le dijo a Samba que matara a la serpiente del río. Tras años de duros combates, Samba la venció. Le dijo a un criado que le llevara a la princesa la última lanza que le quedaba y le dijera que había matado a la serpiente.
Pero la princesa le pidió al criado que Samba le llevara la serpiente para que llevara el río a sus aldeas, y de ese modo se le pasaría la tristeza. Samba, exhausto, cayó muerto.
Analia Tubarí mandó que se le enterrara en el mayor túmulo jamás construido. Desde lo alto se veía el reino de Wagana. Al verlo, Analia se rio y murió, siendo enterrada al lado de Samba Gana.
Analia Tubarí era la hija del poderoso príncipe de Wagana, del cual heredó sus posesiones, menos una aldea que fue perdida en una guerra. De gran belleza, muchos guerreros acudían a ella para pedirle matrimonio. Sin embargo, ella les ponía dos condiciones: recuperar la aldea y otras cien.
Ningún guerrero se atrevía a tanto hasta que apareció Samba Gana. Había ganado numerosas guerras, pero siempre se había negado a aceptar las ciudades. Pero cuando vio a Analia, se enamoró de ella y le prometió la conquista de las cien aldeas.
Ganó a cien príncipes, a los que ordenaba presentarse a Analia y ofrecerles sus aldeas. Pero la princesa seguía triste. Le dijo a Samba que matara a la serpiente del río. Tras años de duros combates, Samba la venció. Le dijo a un criado que le llevara a la princesa la última lanza que le quedaba y le dijera que había matado a la serpiente.
Pero la princesa le pidió al criado que Samba le llevara la serpiente para que llevara el río a sus aldeas, y de ese modo se le pasaría la tristeza. Samba, exhausto, cayó muerto.
Analia Tubarí mandó que se le enterrara en el mayor túmulo jamás construido. Desde lo alto se veía el reino de Wagana. Al verlo, Analia se rio y murió, siendo enterrada al lado de Samba Gana.