Los cinco soles o la creación del mundo
El universo debía ser creado en ciclos. Así lo establecieron los dioses después de observar el caos. De este modo, establecieron cinco ciclos, llamados "soles", que representarían un mundo cada uno de ellos. Cada ciclo o sol se destruiría, para dar paso al siguiente. De este modo, a través de esta sucesión de creación-destrucción, podrían ir perfeccionando el mundo.
El primero de los soles estaba habitado por gigantes, a los que los dioses pusieron fin enviando jaguares para que los devoraran. En el segundo sol aparecieron los humanos, pero eran imperfectos y los dioses los transformaron en monos. En el tercer sol, los humanos tampoco eran perfectos, por lo que fueron transformados en aves. El penúltimo sol, el cuarto, vio una nueva raza humana, aún imperfecta, por lo que fueron arrasados por un diluvio.
Los dioses se reunieron de nuevo para crear el quinto sol. Para que fuera perfecto, sería necesario un sacrificio, a lo que se ofreció el dios Nanahuatzin. Este dios era considerado menor, ya que no destacaba ni tenía tanto poder como los demás. Sin embargo, se arrojó al fuego sagrado, transformándose en el Sol. Otro dios, Tecuciztecatl, también se sacrificó, convirtiéndose en la Luna.
El universo debía ser creado en ciclos. Así lo establecieron los dioses después de observar el caos. De este modo, establecieron cinco ciclos, llamados "soles", que representarían un mundo cada uno de ellos. Cada ciclo o sol se destruiría, para dar paso al siguiente. De este modo, a través de esta sucesión de creación-destrucción, podrían ir perfeccionando el mundo.
El primero de los soles estaba habitado por gigantes, a los que los dioses pusieron fin enviando jaguares para que los devoraran. En el segundo sol aparecieron los humanos, pero eran imperfectos y los dioses los transformaron en monos. En el tercer sol, los humanos tampoco eran perfectos, por lo que fueron transformados en aves. El penúltimo sol, el cuarto, vio una nueva raza humana, aún imperfecta, por lo que fueron arrasados por un diluvio.
Los dioses se reunieron de nuevo para crear el quinto sol. Para que fuera perfecto, sería necesario un sacrificio, a lo que se ofreció el dios Nanahuatzin. Este dios era considerado menor, ya que no destacaba ni tenía tanto poder como los demás. Sin embargo, se arrojó al fuego sagrado, transformándose en el Sol. Otro dios, Tecuciztecatl, también se sacrificó, convirtiéndose en la Luna.