PEDRO MARTINEZ: Estoy en la playa con unos amigos. A un niño de unos...

Estoy en la playa con unos amigos. A un niño de unos 6 años se le cae el helado al suelo nada más comprarlo.
Se pone a llorar y su padre vuelve al chiringuito para comprarle otro. Un hombre que estaba al lado comenta: “Así aprende que si rompe algo, papá se lo vuelve a comprar”. El padre lo escucha, se gira y le dice...
“Ya ha aprendido que los helados se caen. No necesito enseñarle además que un error de dos segundos tiene que arruinarle la tarde”.
Compró otro, se lo dio y el niño volvió corriendo a jugar. Me quedé pensando en la cantidad de veces que los adultos convertimos cualquier pequeño error de un niño en una supuesta “lección de vida”.
A veces educar no es conseguir que cada fallo duela lo suficiente para que no se repita. A veces también es enseñar que puedes equivocarte, solucionarlo y seguir disfrutando del día.