PEDRO MARTINEZ: la silla del fresco...

la silla del fresco

Hay cosas que solo entiende quien ha crecido en un pueblo.
Tomar el fresco, jugar en la calle hasta que se hacía de noche, ir a por pan y volver una hora después, conocer a todo el mundo… y que todo el mundo conociera a tu familia.
Entonces parecía lo más normal del mundo.
Ahora, con el tiempo, te das cuenta de que aquellas pequeñas cosas eran una forma de vida. Una infancia sin tanta prisa, con las puertas abiertas, las sillas en la calle y conversaciones que no necesitaban ninguna pantalla.
Porque quizá ser de pueblo no es solo haber nacido en un lugar.
Es llevarte una manera de vivir