Es triste, pero real.
Hay gente que no encuentra su propia luz, así que se dedica a apagar la de los demás. No porque sean malos por naturaleza, sino porque dentro llevan un vacío tan grande que la única forma que conocen de sentirse importantes es bajando a alguien más. Critican, humillan, comparan, minimizan… todo para llenar ese hueco que tienen.
Y lo peor es que a veces ni siquiera se dan cuenta. Es su mecanismo automático: si tú brillas, ellos se sienten más oscuros. Si tú creces, ellos se sienten más pequeños. Así que atacan. Así que intentan reducirte.
Pero tú… tú no tienes que entrar en ese juego.
Entiende que cuando alguien hace eso, no está hablando de ti. Está hablando de su propia miseria. De su inseguridad. De todo lo que les falta y no han sabido llenar.
No les des el poder de hacerte dudar de tu valor.
Tú sigue caminando con la cabeza alta. Sigue brillando. Sigue creciendo.
Porque la gente vacía siempre va a intentar hacerte pequeño…
pero solo tú decides si les dejas o no.
Hay gente que no encuentra su propia luz, así que se dedica a apagar la de los demás. No porque sean malos por naturaleza, sino porque dentro llevan un vacío tan grande que la única forma que conocen de sentirse importantes es bajando a alguien más. Critican, humillan, comparan, minimizan… todo para llenar ese hueco que tienen.
Y lo peor es que a veces ni siquiera se dan cuenta. Es su mecanismo automático: si tú brillas, ellos se sienten más oscuros. Si tú creces, ellos se sienten más pequeños. Así que atacan. Así que intentan reducirte.
Pero tú… tú no tienes que entrar en ese juego.
Entiende que cuando alguien hace eso, no está hablando de ti. Está hablando de su propia miseria. De su inseguridad. De todo lo que les falta y no han sabido llenar.
No les des el poder de hacerte dudar de tu valor.
Tú sigue caminando con la cabeza alta. Sigue brillando. Sigue creciendo.
Porque la gente vacía siempre va a intentar hacerte pequeño…
pero solo tú decides si les dejas o no.