PEDRO MARTINEZ: Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno...

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno ecuatoriano estableció una brutal colonia penal en la isla de Isabela. En 1946 fueron trasladados a Isabela 300 presos y entre los castigos a su conducta o insurrección, se vieron obligados a construir un inútil muro de piedra volcánica como una forma de castigo. Hoy se lo conoce como el muro de las lágrimas. Los presos tenían que caminar largas distancias hasta la cantera, cortar grandes rocas volcánicas y luego llevarlas de nuevo al sitio. Muchos prisioneros murieron en el sufrimiento. En 1958, los prisioneros se rebelaron, lo que condujo al asesinato de los guardias y la consecuente muerte de muchos prisioneros. El gobierno cerró la colonia penal de Isabela un año después. Los restos de la inútil muralla, de unos 100 metros de largo, todavía se pueden ver hoy cerca de Puerto Villamil, de pie como testimonio de un período de crueldad y tortura. Ha sido nombrado El «Muro de las Lágrimas».