PEDRO MARTINEZ: En un pequeño pueblo pesquero de la costa de Cornualles,...

En un pequeño pueblo pesquero de la costa de Cornualles, el Viernes 13 era un día de persianas cerradas y barcos amarrados. La superstición pesaba más que el plomo. Sin embargo, en lo alto del acantilado, la luz del faro de Samuel brillaba con más fuerza que nunca.
A sus 79 años, Samuel, un antiguo capitán de marina con una pierna de madera y mil historias en la piel, abría las puertas de su taberna, "El Ancla de Oro", solo en los días de mala suerte.
—Samuel, es buscarse problemas —le decía Thomas, el cartero, santiguándose—. Mi abuelo decía que en Viernes 13 el diablo sale a pescar almas.
Samuel, mientras pulía un vaso de cristal con un paño de lino, soltó una carcajada ronca. —"Thomas, el diablo solo pesca a los que tienen miedo de mojarse. Para el que ya ha naufragado tres veces, un viernes 13 es solo un día con menos tráfico en la barra".
Esa noche, una joven llamada Iris entró en la taberna empapada por la tormenta. Había perdido su trabajo y su casa en la ciudad, y su coche se había averiado justo en la curva del faro. Estaba temblando, convencida de que el calendario la había sentenciado.
—Es por el día, ¿verdad? —preguntó Iris, al borde de las lágrimas—. Todo lo malo me pasa hoy.
Samuel le puso un tazón de sopa humeante delante. —"Mira, niña. El mundo le echa la culpa a los números porque es más fácil que aceptar que la vida es azar. Pero escucha esto: los barcos no se hunden por el agua que los rodea, sino por el agua que dejan entrar".
Samuel le contó cómo su mejor pesca la hizo un viernes 13, y cómo conoció a su esposa en un martes 13 de lluvia torrencial. —"La mala suerte es solo una puerta cerrada que te obliga a buscar una ventana abierta. Hoy estás aquí, a salvo, mientras el resto del pueblo tiembla bajo la cama. ¿Quién es el afortunado ahora?".
Iris sonrió por primera vez en semanas. Entendió que el destino no es un verdugo, sino un maestro con un sentido del humor un poco extraño.
Porque, como dice el viejo capitán, "el único día de mala suerte es aquel en el que dejas que el miedo decida por ti