PEDRO MARTINEZ: Cuentan en África occidental que Anansi, el sabio tejedor,...

Cuentan en África occidental que Anansi, el sabio tejedor,
ayudó a su aldea durante una gran sequía.
Cada día traía agua.
Cada día conseguía alimento.
Cada día resolvía problemas que no eran suyos.
Al principio, el pueblo lo honraba.
Luego, lo esperaba.
Después, lo exigía.
Cuando Anansi enfermó y no pudo salir de su choza, nadie preguntó por su salud.
Solo preguntaron:
“ ¿Dónde está el agua?”
“ ¿Dónde está la comida?”
Anansi comprendió entonces una dura verdad:
habían aprendido a amar su ayuda, no a él.
Cuando se recuperó, dejó de hacerlo todo por ellos.
Enseñó cómo encontrar agua.
Cómo cazar.
Cómo cuidarse entre sí.
Al principio, lo llamaron egoísta.
Pero con el tiempo, el pueblo se volvió fuerte.
Y Anansi, respetado.
Reflexión final:
Ayudar no es cargar con todo.
Amar no es reemplazar la responsabilidad del otro.
Si das sin límites,
enseñas dependencia.
Si das con sabiduría,
enseñas fortaleza.
Que valoren tu corazón,
no solo lo que tus manos entregan.