Buenas tardes, Sensi. Pues, nada, aquí estamos de nuevo en nuestra tierra catalana. Hicimos un viaje largo en la furgoneta de Guadix, pero es bien ameno con personas como Antonia con sus chistes. Paramos un par de veces para comer y cenar. Antonia, antes de llegar a Barcelona, hizo trasbordo a otra furgoneta para ir a Rosas. Llegó a las cuatro de la mañana a Rosas, igual que yo a Ripollet, y eso que ella tenía dos horas más de camino que yo. Pues venía un hombre bastante mayor de Cornnellá que no sabía cual era su casa y dimos más vueltas que las aspas de un molino para encontrarla. Estoy revelando fotos de Pedro Martínez, ya pondré aquí o en Facebook las que nos hicimos contigo. Venga, besillos.