san blas, PEDRO MARTINEZ

(Febrero de 2014)
Cuando Antón Seoane cumplió 82 años, hizo algo que dejó mudos a todos los marineros de la taberna del puerto de Muxía.
Se tatuó.
No fue el ancla típica de marino joven, ni una sirena de trazo grueso. Fue una pequeña brújula, minimalista y fina, en el dorso de su mano derecha, justo encima de los nudillos que el reuma había empezado a deformar.
El tatuador, un chico con los brazos cubiertos de tinta negra y música rock tronando en el local, se detuvo antes de encender la máquina.
— ¿Seguro, abuelo?...
Lo bonito del silencio, es que puedes suponer lo que tú quieras..
Buenas tardes María,, que pases un buen fin de semana... un abrazo..
Hasta de los momentos malos puedes sacar conclusiones positivas.
Hoy San Blas, procesión y los rosquillos, como todos los años este día hace mucho frio..