Barrio El Caño (foto antigua), PEDRO MARTINEZ

(1960)
Cuando nació, nadie pensó que algo anduviera mal. Tenía los dedos como ramitas de almendro y la sonrisa de su madre. Pero a los pocos meses, empezaron las dudas. No seguía las luces, no alzaba los brazos hacia los juguetes. A los dos años, los médicos confirmaron lo que ya intuían: Amira era ciega de nacimiento.
Su madre, Leïla, no lloró en la consulta. Lloró esa noche, sola, cuando pensó en el mundo de su hija sin dibujos, sin colores, sin atardeceres.
— ¿Cómo le explico qué es el azul?
Pero...
Aunque nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede comenzar a partir de ahora y hacer un nuevo final
En la vida se aprende por las buenas o por las malas. Si aprendes por las buenas te ira bien, y si aprendes por las malas puede que te vaya aun mejor de lo pensado.
Los sueños son como las estrellas, basta con levantar los ojos y están siempre ahí.
A veces es bueno no forzar el destino y aceptar que algunas personas aunque se queden en el corazón, no siempre se quedarán en nuesta vida.