Elegir no odiar no es ingenuidad, es inteligencia emocional. Es entender que cada minuto que dedicas al rencor es un minuto que le quitas a todo lo que podría hacerte crecer, disfrutar o avanzar.
La vida no se detiene por nuestras heridas, pero sí puede estancarse si decidimos vivir en ellas. Hay personas, situaciones y recuerdos que no merecen más espacio del que ya ocuparon. Soltarlos no es olvidar lo vivido, es dejar de permitir que siga afectando lo que aún está por venir.
Porque al final,...