Corren los nublos, PEDRO MARTINEZ

(Mayo de 2024)
En lo alto de los Alpes suizos, donde los caminos desaparecen bajo la nieve y el viento silba como si contara secretos, vivía un panadero solitario llamado Emil.
Tenía sesenta y tantos años, una barba gris como la escarcha y unas manos grandes que aún recordaban el calor del horno, aunque hacía años que no amasaban nada.
Desde que su esposa murió, y sus hijos se marcharon al sur, Emil se había quedado solo en la cabaña de piedra que él mismo había construido.
Cada Navidad, encendía una vela, dejaba...
La soledad es una gran fuerza que preserva de muchos peligros.
A veces no necesitamos una nueva vida, si no una nueva forma de contarla.
Es locura manifiesta vivir precariamente para poder morir rico.
Buenos días foreros-as... ¡Feliz Sábado!