Perdiendo aprendí que vale más lo que aprendí que lo que perdí. Nunca eres demasiado viejo para marcarte otra meta o tener un nuevo sueño. Nunca te preocupes por cosas malas antes de que ocurran. El hábito es como un cable; nos vamos enredando en él cada día hasta que no nos podemos desatar. EL HADA Y LA NIÑA
Una niña paseaba por un prado cuando vio a una mariposa clavada en un espino. La liberó con todo cuidado y amor y la mariposa alzó el vuelo. De repente, se dio la vuelta y, para su sorpresa, se convirtió en una hermosa hada.
–En premio a tu bondad por haberme liberado, quiero concederte un deseo –dijo el hada.
La niña lo pensó un momento y respondió: «Quiero ser feliz».
El hada se inclinó, le dijo unas palabras al oído y desapareció. Y la niña fue creciendo, y no había en...