En un callejón sin nombre de Kioto, rodeado de faroles apagados y madera envejecida, había una tienda diminuta donde se vendían pinceles hechos a mano. Se llamaba “Masako no fude” —Los pinceles de Masako.
La dueña era una mujer de 89 años, espalda curva, pelo blanco recogido en un moño y voz tan suave que a veces parecía que el viento hablaba por ella.
No tenía redes sociales. No aceptaba tarjetas. No hablaba inglés.
Y sin embargo, artistas de todo el mundo viajaban solo para comprar un único... Nunca te canses de esperar, porque el mejor día de tu vida puede llegar mañana. Solo imagina lo precioso que debe ser arriesgarse y que todo salga bien. No sé qué me deparará la vida, pero sé que no quiero perder ni un minuto de la maravilla que me ofrece cada día. Buenos días foreros-as... ¡Feliz miercoles! suerte en el sorteo de Navidad