La Plaza con su cielo enmarañado, PEDRO MARTINEZ

(8 de Mayo de 2019)
Dicen que tienes suerte…
pero no saben que tu rutina es trabajar, insistir y levantarte mil veces.
Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr.
LA GAVIOTA Y LA ALMEJA

En una solitaria playa, una almeja se disponía a abrir sus conchas para refrescarse al sol cuando, de repente, una hambrienta gaviota que sobrevolaba la arena se abalanzó sin piedad sobre ella.
Sin embargo, la almeja fue tan rápida que se cerró de golpe, atrapando con su acción el pico del ave, que no paraba de intentar zafarse, moviendo sus alas aceleradamente.
– ¡Suéltame ya o morirás aquí derretida por el sol! –le dijo, muy rabiosa, la gaviota.
– ¿Yo, derretida?...
La palabra una vez hablada, vuela y no torna.
El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien.