Historietas para entretener.
En un pequeño pueblo del interior de Eslovaquia, vivía una anciana llamada Ruzena que tenía una costumbre muy extraña: a todo el mundo le cambiaba el nombre.
Al panadero lo llamaba “Sonrisa de Maíz”. A la señora del mercado, “Manos que curan”. Al cartero, “Caminante Silencioso”.
Al principio, todos pensaban que era parte de su vejez, una excentricidad más. Algunos incluso se ofendían:
— ¡Me llamo Marek! —le reclamó una vez el encargado de la farmacia.
Ella solo ... (ver texto completo)
En un pequeño pueblo del interior de Eslovaquia, vivía una anciana llamada Ruzena que tenía una costumbre muy extraña: a todo el mundo le cambiaba el nombre.
Al panadero lo llamaba “Sonrisa de Maíz”. A la señora del mercado, “Manos que curan”. Al cartero, “Caminante Silencioso”.
Al principio, todos pensaban que era parte de su vejez, una excentricidad más. Algunos incluso se ofendían:
— ¡Me llamo Marek! —le reclamó una vez el encargado de la farmacia.
Ella solo ... (ver texto completo)
