PEDRO MARTINEZ (Granada)

El sol arde y la luna lo mira
Foto enviada por sensi

EL PORTAL DE ORO

En una ciudad nacieron dos hombres, el mismo dí­a, a la misma hora en el mismo lugar. Sus vidas se desarrollaron y cada uno vivió muchas experiencias diferentes.
Al final de sus vidas ambos murieron el mismo dí­a, a la misma hora, en el mismo lugar. De acuerdo a la leyenda se dice que al morir tenemos que pasar por un gran portal de oro puro, donde allí­ un guardián, nos hace ciertas preguntas para permitirnos pasar.
El primer hombre llegó y el guardián le pregunta: Qué fue de tu vida?
El respondió: “conocí muchos lugares, tuve muchos amigos, hice negocios que produjeron grandes riquezas, mi familia tuvo lo mejor y trabaje duro”.
el guardián le pregunta:
Qué traes contigo? El responde: “todo ha quedado allí­, no traigo nada”. Ante esto el guardián responde: Lo siento no puedes pasar debido a que no traes nada contigo”.
Al escuchar estas palabras el hombre llorando y con gran pena en su corazón se sienta a un lado a sufrir el dolor de no poder entrar.....
El segundo hombre llegó y el guardián le pregunta:
-Qué fue de tu vida?
El responde:
-Desde el momento en que nací, fui un caminante, no tuve riquezas, solo busqué el amor en los corazones de todos los hombres, mi familia me abandonó y en realidad nunca tuve nada....
El guardián le pregunta: -Encontraste lo que buscabas?
-Si, ha sido mi único alimento desde que lo encontré.....
-Muy bien puedes pasar!...
Pero ante esta respuesta el hombre responde:
“El Amor que he encontrado es tan grande que lo quiero compartir con este hombre sentado al lado del portal, sufriendo por su fortuna...”
Dice la leyenda que su amor era tan grande que fue suficiente para que ambos pasaran por el portal. ... (ver texto completo)
Nunca escribo mi nombre en los libros que compro hasta después de haberlos leído, porque sólo entonces puedo llamarlos míos.
No existe el fracaso, salvo cuando dejamos de esforzarnos.
Habrá un día en el que no podamos más y entonces lo podremos todo.
La vida me ha enseñado que siempre hay que buscarle el lado bueno a las cosas y recordar que todo pasa por algo.
Una de las más bellas cualidades de la verdadera amistad es entender y ser entendido.
Mejor ser antipáticamente sincero que ser simpáticamente falso.
La vida sería infinitamente más feliz si pudiéramos nacer a los 80 años y acercarnos gradualmente a los 18 años.
Tendremos paz en el mundo cuando cada uno de nosotros haya construido la paz en su hogar.