Cuentan que dos amigos, Julián y Pedro, caminaban por un sendero de montaña. Julián, con la mirada clavada en su reloj y un mapa arrugado en la mano, caminaba a paso redoblado, casi sin aliento.
—Si apuramos el paso —decía Julián—, llegaremos a la cima antes del mediodía. Allí podremos al fin sentarnos, abrir las mochilas y disfrutar de la vista. ¡Ese será el momento de ser felices!
Pedro, que caminaba unos pasos por detrás, se detuvo en seco para observar una mariposa que se posaba sobre una piedra ... (ver texto completo)
—Si apuramos el paso —decía Julián—, llegaremos a la cima antes del mediodía. Allí podremos al fin sentarnos, abrir las mochilas y disfrutar de la vista. ¡Ese será el momento de ser felices!
Pedro, que caminaba unos pasos por detrás, se detuvo en seco para observar una mariposa que se posaba sobre una piedra ... (ver texto completo)
