En una farmacia pequeña de un barrio popular de Oaxaca, quienes trabajan detrás del mostrador ya conocen de memoria las mismas peticiones de todos los días. Personas que preguntan si pueden pagar después, si es posible llevar solo una pastilla suelta, si hay una versión más barata del medicamento. No es indiferencia lo que se respira ahí, es costumbre. La necesidad repetida termina volviéndose parte del paisaje.
Pero aquella tarde ocurrió algo distinto.
Entró una mujer mayor, de baja estatura, ... (ver texto completo)
Pero aquella tarde ocurrió algo distinto.
Entró una mujer mayor, de baja estatura, ... (ver texto completo)
