PEDRO MARTINEZ (Granada)

Campos secos
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EL ÁRBOL DE LA EXPERIENCIA

Un buen padre, sintiendo que se acercaba su hora, deseó transmitir a su hijo lo que más apreciaba: el patrimonio de todas las experiencias adquiridas en el curso de su vida. Por eso, lo llamó a la cabecera de su cama y le dijo: «Hijo, cuando haya muerto, deseo que me cortes el dedo índice de la mano derecha y lo entierres en el huerto. De esta manera, espero salvaguardar la propiedad mágica de un tesoro incomunicable y que deseo transmitirte». Dicho esto, cerró los ojos ... (ver texto completo)
Hay que juzgar los sentimientos por los actos, más que por las palabras.
Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.