Cuentan que hace mucho tiempo, vivió en la ciudad de Quito Don Ramón Ayala y Sandoval, un respetado y rico terrateniente al que le gustaban mucho las andanzas de la vida nocturna. Cada noche convivía con sus amigos más allegados, con los que compartía un gran número de copas de licor conocidas como mistelas. A Don Ramón le gustaba tocar la guitarra mientras bebía con sus amigos. Durante sus parrandas, cantaba junto con sus acompañantes muchas canciones del repertorio tradicional de música popular. ... (ver texto completo)
