PEDRO MARTINEZ (Granada)

Mandalas de ganchillo para adornar la calle
Foto enviada por sensi

Un lobo, tan hambriento que no tenía más que piel y huesos, se encontró a un perro, gordo y lustroso, que se había extraviado. De buen grado lo hubiera acometido y destrozado, pero verdad es que para eso había que emprender singular batalla, y el enemigo tenía aspecto de defenderse bien.
Por ello, el lobo se le acercó con la mayor cortesía, entabló conversación con él, y le felicitó por lo bien que se veía.
-No estás tan admirable como yo, porque no quieres, contestó el perro... -Deja el bosque y a los tuyos, son unos desdichados. Sígueme y tendrás una mejor vida.
-Y qué tendré que hacer?, contestó el lobo.
-Casi nada, repuso el perro, acometer a los pordioseros y a los que llevan bastón o garrote; acariciar a los de la casa, y complacer al amo. Con tan poco como esto, tendrás buena comida, las sobras de todos los alimentos, huesos de pollo y pichones; y algunas caricias, además.
El lobo, al oír tal cosa, se imaginó un porvenir de gloria que le hizo llorar de gozo. Pero mientras caminaba hacia la casa del amo, advirtió que el perro tenía en el cuello una cadena.
— ¿Qué es eso?, le preguntó.
— Nada.
—Cómo que nada?, Poca cosa, algo será.
—Es solo la señal del collar al que estoy atado.
— ¡Atado!, exclamó el lobo, pues ¿qué?, ¿no vas y vienes adonde quieres?.
—No siempre, pero eso, ¿qué importa? —Importa tanto,
replicó el lobo, que renuncio a tu comida, y renunciaría a cualquier cosa por conservar el mayor de los tesoros: mi libertad.
Dijo esto y se alejó corriendo, sin mirar atrás. ... (ver texto completo)
La leyenda de Kópakonan es uno de los relatos más populares de las Islas Feroe. Se decía que las focas eran humanos que elegían morir en el océano, pero una vez al año, en la decimotercera noche, podían salir a tierra, quitarse la piel y disfrutar como humanos. Un joven agricultor de Mikladalur decidió comprobar la veracidad de esta historia y, en una de esas noches, vio a las focas llegar a la playa, despojándose de sus pieles. Se acercó a una hermosa foca, le robó la piel y la llevó a su casa como ... (ver texto completo)
No es inteligente quien dice cosas inteligentes, sino quien las hace.
Algunas veces sólo necesitas silencio para pensar y un abrazo fuerte... para dejar de pensar.
Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte.
No hay necesidad de hacer lo mismo que te hicieron, la gente mala se hunde sola, tiempo al tiempo…
La ignorancia es la madre de todos los crímenes.
EL RELOJ BAJO EL SERRÍN

Un grupo de trabajadores estaba apilando serrín (o aserrín) en el almacén de una fábrica de hielo, cuando uno de ellos advirtió, nervioso, que se le había caído el reloj de su muñeca. Inmediatamente, sus compañeros no dudaron en interrumpir el trabajo para buscarlo.
Acabaron tomando la búsqueda como una diversión, lanzándose serrín unos a otros y armando una gran polvareda por todo el lugar, pero no dieron con el reloj. Entonces, decidieron dejarlo y se fueron a tomar ... (ver texto completo)
Para qué pelear por tonterías, si podemos sonreír por estupideces.
Eres el dueño de tu vida y tus emociones, nunca lo olvides. Para bien y para mal.
A veces la gente no quiere oír la verdad porque no quiere que se destruyan sus ilusiones.
Soñar sigue siendo la más bonita manera de esperar el mañana.
No hay persona mas libre en este mundo que aquella que puede abrazar lo que ama y soltar lo que le hace daño.
Buenas noches Antonia,, feliz descanso.. Un abrazo.
Buenas noches hasta mañana si dios quiere, un abrazo.
Buenas noches Antonia,, feliz descanso.. Un abrazo.