Habla de mi vida cuándo la tuya sea un ejemplo. Y cuándo creas que lo es, te darás cuenta que ya no necesitas hablar de la vida de nadie.
Solo tienes poder sobre las personas mientras no les quites todo. Pero cuando les has robado todo, ya no están en tu poder, son nuevamente libres.
Recuerda que tienes que pasar toda tu vida contigo mismo. Cumple tus deseos, perdona los errores, saluda al pasado y ámalo.
Si tenéis el hábito de tomar las cosas con alegría, rara vez os encontraréis en circunstancias difíciles.
La soledad no es un castigo. Gracias a ella nos conocemos mejor. Sin ella no sabríamos quienes somos.
Puedes decir que tienes un verdadero amigo cuando lloraste con él. Porque reír puedes hacerlo con cualquiera.
Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que ve.