Cuando las máscaras se caen, aprendes a darle a cada persona el valor que se merece.
Aprendamos a mostrar nuestra amistad a la gente durante su vida y no después de muertos.
Nuestros miedos son mucho más numerosos que los peligros reales que corremos. Sufrimos mucho más por nuestra imaginación que por la realidad.
Por suerte no somos todos iguales, miramos la misma cosa y vemos cosas diferentes.
Podría hacerse a mucha gente feliz con toda la felicidad que se pierde en este mundo.
Si puedes resolver el problema no vale la pena preocuparse por eso; si no se puede solucionar no tiene caso».
Las palabras serán muy bonitas pero si no van de la mano con hechos y acciones... no valen nada..
Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul... Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.
Respetarse a sí mismo significa valorarse a sí mismo. No tienes que estar de acuerdo con lo que no quieres.
Me percaté entonces de que la alegría es un estado del alma y no una cualidad de las cosas; que las cosas en sí mismas no son alegres ni tristes, sino que se limitan a reflejar el tono con que nosotros las envolvemos.