PEDRO MARTINEZ (Granada)

La terraza de la bodeguilla

La mayoría de las veces un abrazo es separar un pedacito de uno mismo, para dárselo al otro para que pueda continuar su camino menos solo.
Al final del día, deja en tu vida sólo lo que es verdad, todo lo demás dáselo al viento.
Todos quieren ser amos y ninguno el dueño de sí mismo.