En una ocasión, un león se acercó a un lago de aguas cristalinas para calmar su sed. Al acercarse vio su rostro reflejado y pensó:—Oh!, este lago debe de ser de ese león, ¡debo tener mucho cuidado con él! Atemorizado, de retiró de las aguas. Pero tenía tanta sed, que regresó nuevamente. Aunque, ¡Ahí estaba otra vez "el león"! ¿Qué hacer? La sed lo devoraba y no había otro lugar cercano. Retrocedió. Unos minutos después volvió a intentarlo y al ver de nuevo "al león", abrió sus fauces amenazadoramente, ... (ver texto completo)
