Afortunadamente, siempre hay otro día, otros sueños, otras cosas, otras personas... Siempre hay otro comienzo detrás de cada final.
Siempre me gustó la palabra «mañana». Huele siempre a esperanza. Y la esperanza es un sentimiento testarudo.
La vida no te pide que seas perfecto, solo te pide que aprendas cada día a ser la mejor versión de ti.