CRECER CON LAS CRÍTICAS
Había una vez un filósofo a quien la gente tenía por un hombre de conocimiento objetivo. Y es que no pasaba un día en el que no acudiera a su puerta una multitud de personas en busca de consejo, de enseñanzas o de una simple reflexión de aquel venerable erudito. Y, cada vez que el filósofo hablaba, la gente lo escuchaba absorta. Pero había entre sus oyentes un desagradable individuo que no perdía ocasión de contradecir al filósofo.
Había observado sus puntos débiles y ... (ver texto completo)
Había una vez un filósofo a quien la gente tenía por un hombre de conocimiento objetivo. Y es que no pasaba un día en el que no acudiera a su puerta una multitud de personas en busca de consejo, de enseñanzas o de una simple reflexión de aquel venerable erudito. Y, cada vez que el filósofo hablaba, la gente lo escuchaba absorta. Pero había entre sus oyentes un desagradable individuo que no perdía ocasión de contradecir al filósofo.
Había observado sus puntos débiles y ... (ver texto completo)
